miércoles, 28 de noviembre de 2012

Siempre el mismo final

          - Usted perdone, no pretendía asustarla.
          - Ah, no me asusté. Es sólo que es usted un...
          - ¿Un extraño?
          - Ajá.
          - ¿Pero no lo recuerdas? ¡Ya nos habíamos conocido antes!
          - ¿De veras?
          - Por supuesto, tú misma lo has dicho, una vez en un sueño.

Con los escasos 10 segundos que dura este pequeño diálogo entre Aurora y Felipe, Disney nos presentó al estereotipo de 'Príncipe Azul'.
Desde entonces, corregidme si me equivoco, todos hemos soñado alguna vez con encontrar a esa persona. Ese joven ideal, como hecho a medida para uno mismo, con el que poder ser feliz por conmpleto.

La realidad no puede sino estar más lejos de este concepto. O al menos, eso es lo que la vida me ha enseñado: no existe nadie perfecto. Y mucho menos ese 'Príncipe Azul'.
Si ya de por si es difícil encontrar amigos de verdad (no de esos que sólo están en los buenos momentos, sino aquellos que de verdad se preocupan por ti y les importas), el toparte con una persona así no puede ser más que una ilusión. Sobre todo si eres tímido.

Con esto no niego que no sea posible encontrar el amor, una persona a la que le gustes y te quiera tal y como eres, sino que no existe esa media naranja que nos gustaría tener. Puede tardar más o menos tiempo (o eso me gusta creer) pero, en general, ese bebé con alas llamado Cupido siempre acaba acertando con alguna de sus flechas con punta de corazón en tu trasero.

Hasta ya lo dicen los propios personajes: ya se habían conocido antes, una vez en un sueño. Y como pasa con todos los sueños que tendrían un final feliz, siempre acabamos despertando y volviendo a la realidad cuando va a llegar la mejor parte.

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